Inflación
La tasa a la que aumenta con el tiempo el nivel general de precios de los bienes y servicios, erosionando el poder adquisitivo del dinero y afectando a la rentabilidad real de las inversiones.
La inflación significa que, con el tiempo, la misma cantidad de dinero permite comprar menos. Si la inflación es del 3 % anual, algo que cuesta 100 hoy costará 103 el próximo año. Para los inversores, esto implica que limitarse a mantener efectivo es una estrategia perdedora: los ahorros pierden poder adquisitivo cada año.
Esta es una de las razones más convincentes para invertir. Para preservar y aumentar el patrimonio real, las inversiones deben generar una rentabilidad superior a la inflación. Históricamente, la renta variable ha ofrecido rendimientos muy por encima de la inflación durante periodos largos, mientras que el efectivo y los bonos a corto plazo apenas han logrado seguirle el ritmo en ocasiones.
Los bancos centrales, como el Banco Central Europeo o la Reserva Federal de Estados Unidos, tienen el mandato de mantener una inflación baja y estable, normalmente con un objetivo cercano al 2 % anual. Cuando la inflación supera de forma significativa ese objetivo, los bancos centrales suben los tipos de interés, lo que tiende a frenar la actividad económica y reducir los precios de los activos a corto plazo.
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Este artículo es solo para fines educativos y no constituye asesoramiento financiero.