Volatilidad
Una medida estadística de cuánto fluctúa el precio de un activo durante un periodo determinado; una volatilidad elevada implica mayores oscilaciones y más incertidumbre a corto plazo.
La volatilidad mide el grado en que el precio de un activo sube y baja con el tiempo. Suele expresarse como desviación estándar o porcentaje anualizado. Cabe esperar que una acción con una volatilidad anual del 30 % se mueva aproximadamente un 30 % por encima o por debajo de su precio medio durante un año determinado.
Una volatilidad elevada suele asociarse con incertidumbre y riesgo, pero también crea la posibilidad de obtener rentabilidades altas. Clases de activos como las acciones de pequeña capitalización o la renta variable de mercados emergentes son más volátiles que las acciones de gran capitalización o los bonos públicos, y tienden a ofrecer una mayor rentabilidad a largo plazo como compensación.
Para los inversores a largo plazo, la volatilidad de corto plazo es en gran medida irrelevante: lo importante es el valor final de la cartera al concluir el horizonte de inversión. Para quienes pueden necesitar el dinero pronto, una volatilidad alta constituye un riesgo real, porque una fuerte caída del mercado poco antes de retirar los fondos puede resultar muy perjudicial.
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Este artículo es solo para fines educativos y no constituye asesoramiento financiero.